Saturday, September 11, 2010

Reflexiones acerca de la crisis financiera mundial.

La crisis financiera mundial continúa y los economistas debaten acerca de las causas y las posibles soluciones en diferentes plazos. En lo que todos concuerdan es que los países en desarrollo serán los motores de la recuperación mundial, pues las economías desarrolladas están atadas de manos… o de bolsillo.

Para mí lo más llamativo es el tema del consumo. Porque el problema de la economía mundial es que los individuos de los países del primer mundo ya no consumen en las cantidades que solían hacerlo. Han intentado hacer de todo para estimular el gasto de consumo, pero la incertidumbre, el miedo, el cambio en los patrones de comportamiento económico han hecho que ni las mejores ofertas en crédito al consumo, ni la baja en los precios de los bienes de consumo hayan mejorado el panorama.

Yo soy una liberal de corazón, me gusta la idea de la libertad, pero siempre he pensado que en algunas circunstancias la libertad es demasiado subvaluada para algunas sociedades o personas.

En nombre de la libertad económica se han creado cientos de necesidades ficticias en las mentes de los consumidores, quienes hacen hasta lo indecible para lograr comprar ese producto de moda, llámese auto, teléfono, casa o ropa. Esa creación de necesidades ha sido el verdadero motor del desarrollo, o del sostenimiento, del capitalismo en muchos países del mundo. Se inventa un bien, se crea la necesidad psicológica de tenerlo, se pone en el mercado y se vende. Muchas de las grandes corporaciones se han sostenido a largo plazo en el mercado porque han sabido crear una tras otra necesidad ficticia. Mientras existan más personas que crean que van a ser más felices por tener un Blacberry o por tener senos 36C o por tener un carro modelo del año, la economía sigue en movimiento y el consumo sostiene el desarrollo de la economía mundial. No importa qué se consuma, lo importante es que la gente sienta la necesidad de reemplazar constantemente sus activos para que el ciclo continúe a lo largo del tiempo.

Para la economía mundial es importante que el nuevo ejecutivo de una gran empresa sienta que ahora necesita una casa más grande, un carro de lujo, un reloj nuevo y cualquier cantidad de adminículos que lo representen como la persona importante que ahora es. La mujer que ha alcanzado cierto estatus, ya no querrá usar el labial de catálogo que compraba a US$ 6, ahora debe querer usar aquel cuyo precio sea acorde a los gustos que puede darse ¡y se va a convencer que ése, el de US$ 100, es el que realmente la hace ver y sentir mejor!

Detrás de la gente común y corriente que mueve la economía con sus gastos de consumo, están los idealistas del modelo, los geniecillos que dedican su vida a diseñar nuevas estrategias para crear nuevos y más modernos mecanismos financieros para hacer dinero más fácil y rápido, creando así una ilusión ficticia de liquidez en el mercado.

Durante mucho tiempo escuché opiniones de “expertos” que señalaban el peligro que se avecinaba con los mercados de derivados a largo plazo. Se habló mucho de la burbuja financiera en torno a las hipotecas en EEUU. Pero otros “expertos” desmentían esas teorías e invitaban a la gente a comprar y consumir más y más. El viejo truco de las pirámides financieras engañó a una cantidad absurda de inversionistas, y no siempre se trata de personas carentes de capacidad de análisis de los riesgos de una inversión, como quedó demostrado en el caso Madoff, porque la codicia no es clasista.

En un mundo que dejó atrás la Guerra Fría, que vio la caída del Muro de Berlín como una señal de encauzamiento ideológico global, que olvidó las antiguas divisiones entre Capitalismo y Socialismo, parecía absurdo pensar que algo podría salir mal.

El mundo se dedicó a producir, a crear riquezas, a buscar espacios políticos que permitieran una mejor distribución de esas riquezas, pero, sobre todo, la caída ideológica de la Unión Soviética y la unificación de Alemania, parecía un campo fértil para demostrar que el consumo es el motor del desarrollo económico de una nación. Puede que me equivoque, puede que no, pero lo cierto es que el mundo se ha dedicado a crear bienes de consumo y la estabilidad del sistema se ha dejado recaer sobre los hombros, o las tarjetas de crédito, de los consumidores.

La crisis económica mundial no ha pasado y quizá no ha tocado fondo. Se espera, casi en un estado de contemplación religiosa, que el aumento en el consumo de países como China, India y Corea, logren sostener la economía mundial hasta que EEUU y Europa logren recuperarse. América Latina, según los expertos, tendrá un papel preponderante en esta nueva etapa de la historia económica mundial, porque supuestamente va a crecer y ese crecimiento será traducido en mayores niveles de consumo… y empieza la rueda a girar otra vez.

Yo pienso que esta crisis puede ser una oportunidad de repensarnos como agentes económicos mundiales, qué consumimos, por qué lo consumimos, cuáles son las necesidades reales que tenemos como consumidores y cuáles son productos de los excelentes comerciales con los que nos bombardean diariamente. Hay demasiadas aristas en este problema, en donde la brecha social se abre cada día más, donde el planeta recibe millones de toneladas de basura emanada de los hogares que eligen botar la licuadora del año pasado porque hay una más moderna en oferta, donde usted posiblemente botó ese televisor que estaba en buen estado pero que no combinaba con los muebles nuevos… ¿Qué estamos haciendo como consumidores?

Yo amo la libertad, pero sé que hay mucha gente que no sabe qué hacer con ella y la canjea por una tarjeta de crédito. Hay muchos esclavos que, sin saberlo, se dedicaron a llevar esa parte fea del capitalismo en sus hombros y consumen como parte de su rutina de enajenación. Si hoy nos dicen que el problema es que no hay suficiente consumo, quizá sea bueno revisar ambos lados de la ecuación de equilibrio oferta=demanda. Sin embargo, para encontrarnos con un nuevo equilibrio económico, vamos a tener que repensar el tipo de sociedad que queremos o, por el contrario, tendremos que definir qué clase de economía deseamos para entonces encontrar un nuevo equilibrio social.

Adriana Pedroza

Sunday, July 11, 2010

Y sigo blasfemando...

El dinero no hace la felicidad, es cierto, pero no menos cierto es que cualquier función matemática que pretenda medir la felicidad, necesariamente debe incorporar el dinero entre las variables que expliquen el fenómeno.

Pese a repudiar a los españoles, para efectos de las apuestas, los puse como ganadores, con un marcador 1 a 0. Pero el resultado en cuestión tenía que darse en los 90 minutos, por las reglas concertadas entre los participantes. Dado lo anterior, Yo pensé: si gana Holanda, no gano el dinero, pero voy a recibir una oleada de felicidad, el fresco aroma de la venganza. Pero si gana España, me ganaré el dinero. Olvidé, por supuesto, que Dios tiene un sentido del humor más negro que el mío.

El famoso “Si Dios quiere” me volvió a dejar a mitad de camino: acerté el marcador final, pero no me sirve de nada, me quedo sin el botín y sin la alegría. Claro que no faltará algún fanático religioso que diga que las cosas pasan cuando Dios quiere y que Dios tiene un plan y que el plan de Dios es perfecto.

Apartando el hecho de que el fucking pulpo Paul es la versión moderna del Oráculo de Delfos, a mí me ha dado por pensar un poco más en esa idea de que el plan de Dios es perfecto, porque quienes lo afirman siempre cuentan historias como que perdieron el avión para ir a casa y resultó que ese avión fue el que chocó contra alguna de las Torres Gemelas o que iba a viajar a Haití justo el día del terremoto y no pudo hacerlo por lo que sea, pero –en síntesis- Dios lo salvó y tienen su prueba. Yo no, no tengo ninguna prueba, todo queda en especulaciones.

Obviamente, creo que Dios existe, pero a veces creo que es un poco… coño de madre, para decirlo de una manera suave. La máxima prueba de ello es Job –con quien creo que Dios se empeña en confundirme- quien fue sometido a tantas pruebas que terminó siendo un ejemplo de masoquismo o idiotez, no lo sé. Al final Dios lo premió, pero si Yo fuera Job me preguntaría ¿valió la pena?

Supongamos que Dios tiene un plan y que el susodicho plan es el mejor resultado posible, dada la combinación de una serie de variables aleatorias. Yo propondría que el plan en cuestión me sea presentado, con la función subyacente, para poder estimar mi curva de utilidad y decidir si participo o no en el juago, porque si conozco hasta cuándo y cuánto tengo que soportar la parte negativa del plan, puedo prepararme y decidir si el intercambio vale la pena. Realmente, eso de la felicidad eterna en el más allá, no me convence, a menos que se me presenten evidencias claras de la existencia de un más allá y de la fulana eternidad.

¡Levanto mi voz por un juego justo y transparente!
Adriana Pedroza

Wednesday, July 07, 2010

De herejias y blasfemias

No tengo salud, ni dinero, ni amor. Lo único que me arrancaba una sonrisa, lo único que me hacía sentir feliz, realmente feliz, era cuando ALEMANIA ganaba o cuando ganaba el Bayern Munich. Pero parece que, definitivamente, las cosas pasan sólo cuando Dios quiere y si es que quiere. Yo estoy encabronada hasta la médula y, cuando me encabrono, me pongo blasfema y hereje.

Hoy perdió ALEMANIA y siento que me quitaron la cuerdita de donde se sostenía ese poquito de fe que estaba arrinconada en la esquina de alguna gaveta. Porque, cuando ganaba ALEMANIA, sentía fe, sentía ganas de actuar, sentía un empuje que salía de no sé dónde para hacer cosas que, eventualmente, podrían resultar en algo bueno.

Pero todo es de Dios y todo pasa si Dios quiere. El problema es que Él parece que nunca quiere lo que Yo quiero. Y allí tenemos un problema serio, porque si es como dicen, mi vida no es mi vida sino es de Dios, Yo digo que agarre su vida y haga lo que le de la gana pero que no me joda, porque si me invita al paseo por lo menos que me deje disfrutarlo.

Estoy tan, pero tan encabronada que me pregunto ¿qué coño le costaba a Dios dejar que ganara ALEMANIA? ¿Será que se siente mucho placer jodiéndome la vida? ¿Hay alguna reacción erógena cuando me ve llorar? Yo no entiendo, a menos que Osama Bin Laden deje de hablar tanta mierda y de verdad explote una bomba en la final del Mundial, voy a seguir sin entender por qué no ganan los mejores. Si explota una bomba, y me perdonarán mis amigos holandeses, Yo pediré perdón a Dios por mis palabras, pero mientras tanto ¡Estoy encabronada!

Esto que pasó hoy me hace pensar en el fulano libre albedrío, que parece más un pecado que un derecho. Y sí, me siento como Edipo, porque Edipo creyó poder cambiar su destino y actuó de manera tal que su destino –que era una mierda- no pudiese cumplirse. Al final ganó el destino y Edipo se jodió. Aunque él y sus verdaderos padres trataron de evitar su destino, no lograron nada, el libre albedrío termina siendo el opio de los rebeldes. Es como salir a jugar un Mundial de fútbol sabiendo que, sin importar lo bien que juegues, si al destino no le da la gana, da lo mismo lo que hagas. Sin importar si eres la mejor selección de fútbol que ha viajado al Mundial, si Dios no quiere, estás jodido.

Yo, personalmente, siempre tendré problemas con Dios. Y no me importa si termino perdiendo siempre, pero alguien tiene que sentar un precedente en este mundo: Mi voluntad también cuenta, si Dios quiere nos sentamos a negociar lo que Yo quiero y lo que Él quiere. Caso contrario, nos seguiremos dando coñazos hasta que decida mandarme un rayo fulminante o, quién sabe, Yo termine ganando por cansancio mental del contrincante y este mundo se termine de joder… o de componer, nunca se sabe.

Adriana Pedroza

Wednesday, June 02, 2010

Anáisis de un "análisis".

A continuación comparto con mis lectores un mensaje que me llegó vía email, donde algún simpatizante del candidato presidencial colombiano Antanas Mockus, "analiza" las razones del triunfo del candidato oficialista Juan Manuel Santos.


1. En los debates Mockus dice la verdad de lo que haría, en vez de sólo decirnos mentiras y sonreír de manera hipócrita, que es lo que nos gusta ver a los colombianos.


Esta afirmación acusa a los otros candidatos de mentirosos e hipócritas. Si una de las banderas de Mockus ha sido el respeto, la tolerancia y la legalidad, los partidarios de su movimiento podrían dar un ejemplo de consistencia entre pensamiento, palabra y obra. Lo contrario es más de lo mismo, gritar consignas pegajosas, repetir palabras bonitas y actuar exactamente igual a aquellos a quienes se critica.

2. Mockus todo el tiempo habla de la legalidad y de la importancia de cumplir con lo que manda la constitución. Grave error, en Colombia nos gusta un presidente que cambie la constitución a su amaño cada que le convenga.

Los colombianos no sólo eligen al Presidente, también eligen al poder legislativo, a los alcaldes, gobernadores, concejales. Las circunstancias en las cuales se produjo el cambio constitucional que le permitió al Presidente Uribe lanzarse a una primera reelección cambiaron cuatro años después. El pueblo colombiano votó masivamente a favor de Uribe en 2006, incluyendo a muchos de los actuales adeptos al Partido Verde. Es innegable que en Colombia funcionan tan bien las instituciones y la separación de poderes que no fue posible una segunda vez. Eso es democracia, cuando existen y funcionan los mecanismos para proteger el estado de derecho.

3. Con Mockus se corre el riesgo de normalizar relaciones con Venezuela y Ecuador, lo cual traería graves problemas como recuperar las exportaciones a esos países, con lo cual las empresas se verían obligadas a contratar más gente y disminuiría el desempleo.

Las relaciones internacionales con Venezuela y Ecuador están afectadas debido al apoyo logístico, financiero y militar de esos países a los grupos terroristas que han atacado a Colombia desde hace varias décadas. Las relaciones comerciales fueron suspendidas de manera unilateral por esos gobiernos que han irrespetado al pueblo colombiano a su antojo y que, en el caso venezolano, se están armando peligrosamente para una guerra que sólo le conviene al inquilino de Miraflores. Cualquiera sea el ganador de la contienda electoral en Colombia va a tener que enfrentar el problema real que supone el avance bélico de Venezuela, sus relaciones con grupos y gobiernos terroristas en todo el mundo y el empeño de expandir su revolución a toda América Latina.

4. Porque su vicepresidente es otro catedrático. Que horror de país nos espera con estos dos señores promoviendo la educación y la investigación, ¿Qué seguirá entonces?, van a querer pues, que tengamos el desarrollo de Brasil ó Chile.

Dudo que el pueblo colombiano cuestione la necesidad de promover la investigación y la educación en el país. Tampoco veo la oposición de los otros candidatos, diferentes a Mockus, en materia de desarrollo de nuevos planes educativos. En ningún debate se observó a los candidatos a presidencia afirmar que no hacía falta educar al pueblo colombiano.

5. Mockus a sus detractores les muestra el culo o les tira agua en la cara. Un mandatario con pantalones los manda a matar y los hace pasar por guerrilleros, o usa al DAS para realizar montajes y desprestigiarlos a nivel internacional acabando de manera definitiva con su trayectoria profesional.

Nuevamente, de esta afirmación se deriva que Juan Manuel Santos ha mandado a matar a alguien haciéndolo pasar por guerrillero o ha utilizado al DAS para realizar montajes, etc. Estas acusaciones, a menos que se demuestre su veracidad, podrían ser objeto de demandas penales por difamación e injuria y, moralmente, van en contra de la prédica de legalidad y juego limpio que ha llevado al candidato Mockus a ser un ejemplo de ética. Aunado a ello, bajarse los pantalones para mostrar el trasero o tirar agua en la cara de otra persona también es un acto de agresión, el cual seguramente el Sr. Mockus no repetiría, pero parece ilógico que sus adeptos utilicen estos ejemplos para apoyar al candidato del partido Verde.

6. No tiene grandes compromisos con los políticos tradicionales, lo cual no lo obliga a cumplir obligaciones en la repartición de puestos (notarias, hospitales, ministerios,embajadas). No quiero pensar en como serian las instituciones del estado transparentes y eficientes, en donde no se pueda robar y la plata sea para cumplirle al pueblo.

Lamentablemente, para el profesor Mockus, su mensaje de paz, respeto y juego limpio no ha calado en las personas que dicen ser sus seguidores. Del párrafo anterior se entiende que los otros candidatos tienen grandes compromisos y con ellos no habrá transparencia en el manejo de los recursos.

7. Mockus dice que si en cumplimiento de la constitución se ve obligado a extraditar a Uribe, lo haría. Que Horror!!!!!! Uribe no tuvo necesidad de cumplir lo que manda la constitución para extraditar a muchos Colombianos para callarlos y de paso mejorar su imagen de justiciero implacable.

Supongo que, de haber estado en la presidencia de la República, el profesor Mockus hubiese pedido permiso al gobierno de Ecuador para ingresar de forma pacífica al campamento del terrorista Raúl Reyes… ¿Le hubiesen concedido el permiso? ¿Un Estado aliado con la guerrilla colombiana y que está comprometido por la información que se recuperó de la computadora del terrorista cedería ante esta petición? ¿Es lógico suponer que Uribe debe ser juzgado por un gobierno amigo del terrorismo?

8. Antanas no va a misa todos los domingos, es un demonio. Prefiero que se roben la plata de la salud, de los acueductos, de las vías y las escuelas, que dejen aguantando hambre a los niños y ancianos. PERO QUE VAYAN A MISA LOS DOMINGOS POR DIOS!!!!!!!!!!!!!

Dudo que quienes prefieran un líder que vaya a misa los domingos estén de acuerdo con que roben al pueblo. Esta afirmación es otro ejemplo de la intolerancia de algunas personas que, ante la derrota en la primera batalla, emplean el recurso de la descalificación de los simpatizantes del adversario.

9. Mockus esta muy verde todavía y le falta mucha trayectoria política, todavía es un hombre con ideales y limpio, todavía no esta pensando en robar, le falta contaminarse del ambiente político para aprender como se hacen las leyes de tal manera que te favorezcan luego. Aquí nos gustan los políticos corruptos que sólo piensen en si mismos, que repartan lechona y trago el día de las elecciones aunque los próximos cuatro años se roben el erario.

Sostengo lo dicho en el punto anterior. Decir que el colombiano gusta de la corrupción política, porque el candidato que le gusta a usted no ganó en primera vuelta, es una lamentable muestra de intolerancia, irrespeto e inmadurez política.

10. Porque su esposa es una Trabajadora Social con mucha experiencia a pesar de su edad. Nosotros preferimos primeras damas que no entiendan bien de lo que hablan y si es posible que no hagan nada...

Alicia Pietri de Caldera, esposa del expresidente venezolano Rafael Caldera, era una dama de la sociedad caraqueña sin grandes méritos académicos, pero su destacada labor como Primera Dama siempre será recordada por todos los venezolanos. Adicionalmente, la esposa de Juan Manuel Santos lleva adelante programas sociales destinados a ayudar a los soldados heridos en combate; ergo, suponer que es una potencial primera dama que no entenderá lo que habla o que no haría nada, es una verdadera falta de respeto.

11. Porque cuando ha cometido errores en sus declaraciones ha salido a retractarse, eso demuestra la clase de hombre que es; no requiere de un Padrino que salga a defenderlo y solucionar los problemas como lo hace un varón.

La palabra de un Presidente puede hacer que los mercados financieros colapsen o despeguen. Errar y corregir las opiniones emitidas desde el Palacio Presidencial puede generar un desequilibrio peligroso en los mercados. La palabra de un presidente es tan determinante que, como en el caso venezolano, puede dar al traste con el desarrollo de un país, sembrar el miedo de conflictos bélicos, etc.

12. Porque sus hij@s no están en edad de ser empresarios.

Me parece que Colombia necesita de la creación de muchas empresas que generen empleo.

13. Y por último, Mockus no tiene buena presentación personal, le falta echarse maquillaje en los ojos ó hacerse respingar la nariz.

Contrario al señalamiento anterior, me parece que Mockus es un hombre de muy buen aspecto, guapo e interesante.
Por eso para mantener a Colombia en la olla y aumentar la violencia, necesitamos a un hombre corrupto, con varios muertos encima, que sepa bien como robar al país y generar discordia con los vecinos, que no tenga ideales políticos y, por eso: votemos por...


Colombia ha tenido la dicha de elegir entre ocho candidatos excelentes, lujo del que no han podido disfrutar muchos países de la Región. Sin embargo, el 51% de la población electoral decidió no votar y dejar a otros la responsabilidad de elegir.

El Partido Verde ha sido el movimiento político que mayor crecimiento logró a lo largo de la campaña, pero la actitud triunfalista de algunos simpatizantes y miembros del partido, ha llevado a tratar los resultados electorales del domingo como un fracaso absoluto del programa político que están apoyando, en vez de asumir la fotografía del 30 de mayo como el piso político y social sobre el cual se pueden levantar las bases para una transformación real del país. Las actitudes poco éticas, como las que se perciben de los comentarios contenidos en el mensaje original, hacen ver que nunca existió una intención real de cambio entre los simpatizantes de Mockus, lo cual es muy triste, considerando que –por ejemplo- Yo nunca pensé en votar por Mockus, pero creo sinceramente en muchas de sus intenciones y las aplico en la cotidianidad de mi vida ciudadana.

La sola crítica, y mucho menos la crítica ponzoñosa, no genera cambios dentro de la sociedad. Los ciudadanos forman parte del cuerpo vivo de un país, son los verdaderos responsables de los resultados de una gestión, sea por acción u omisión. Cuando a los ciudadanos deje de darles pereza hacer una denuncia, cuando decidan que vale la pena ejercer sus derechos y cumplir sus deberes, cuando decidan organizarse para resolver sus problemas y entiendan que no son meros espectadores del teatro de la política nacional, se estarán abriendo las puertas para un cambio real en nuestros países.

Para finalizar, y con todo el cinismo que me caracteriza, les cuento que quien me envió el mensaje original que les entrego comentado es una ciudadana colombiana que cuando maneja, en caso de equivocar la entrada en una calle cualquiera, se detiene, mete retroceso, se devuelve a la vía original y sigue como si nada. También toca la bocina tres veces para anunciar que llegó a un lugar donde la esperan, sin importar la contaminación acústica que este acto conlleva… Ironías de la vida.

Adriana Pedroza

Monday, May 10, 2010

Mujeres e intelecto

Hay una serie en Sony, hecha en Latinoamérica, llamada "Los caballeros las prefieren brutas". Personalmente creo que es un producto malo... malísimo, pero he visto un par de capítulos y he tratado de analizar qué entiende la gente por mujer bruta o mujer inteligente, porque teóricamente la protagonista de la serie es la inteligente, sin embargo Yo creo que la tipa actúa como bruta, se viste como bruta y sólo proyecta sexualidad.

Hace poco un chico bogotano me decía que una mujer inteligente es aquella que tiene tema de conversación, sin caer en clichés. Yo me pregunto ¿cuáles temas de conversación? Porque Yo no conozco hombre que deje de decir que le encanta una mujer inteligente, pero ¿hasta qué punto es cierto esto y, repito la pregunta, qué es inteligencia para el común denominador de las personas?

Yo he visto muchas mujeres con excelente record académico, excelentes cargo en empresas importantes, guapas, coquetas y hasta buenas en la cocina, que están solas y se escudan detrás de frases como el título del libro que inspiró la serie homónima “Los caballeros las prefieren brutas”. Ciertamente, despierta curiosidad el hecho de encontrarse tantas mujeres con tantas cualidades y tan solas. También he visto algunas mujeres que se dicen inteligentes pero se visten como streepers, luego no entienden por qué siempre acaban con el tipo equivocado o por qué los hombres no pueden ver más allá de escote su hermosa personalidad. No obstante, también es muy común ver que esas mujeres tan maravillosas tienden a presentar comportamientos casi humillantes hacia el sexo opuesto.

Hace poco escuché a una mujer decirle a su esposo, o prácticamente ordenarle, que se llevara un paraguas porque el cielo estaba gris; ante la negativa del cónyuge la mujer le replicó en alta y clara voz “claro, si la que te compra los zapatos soy yo”. Personalmente pensé que si el tipo le montara cachos a esta señora, probablemente todas las amigas le dirán “es que los hombres no soportan estar con una mujer exitosa” o cosas por el estilo. Probablemente la damisela no estará consciente del proceso de castración al que tiene sometido a su marido, quizá él tampoco tenga plena conciencia de ello, pero no es poco común que las mujeres exitosas cometan esta clase de pecadillos.

Yo, que me considero un genio, admito mi pertenencia al Top 5 de las personas más torpes en materia de relaciones humanas. Pese a encontrarme en una fase de análisis de mis actitudes hacia el resto del mundo, ejercicio que lleva poco más de un año en práctica, recuerdo que en una ocasión castré al chico que me gustaba. Estaba en un gimnasio y siempre veía a aquel chico guapo levantando pesas, él me veía en la caminadora leyendo o viendo algún partido de la Champions en diferido, de vez en cuando intercambiábamos miradas, pero nunca se me acercaba y Yo tampoco… soy tímida, lo admito. Pero una noche, en pleno noticiero deportivo, él se acerca a mí y me dice “tremendo golazo”, refiriéndose a algún partido del fútbol colombiano. Mi respuesta fue “no vale, golazo fue el de Podolski contra el Schalke”… nunca más me habló, nunca más intercambiamos miradas. La verdad es que Yo tenía razón, lo que para él era un golazo para mí era una mierdita de gol que entró por pura suerte, pero nada me costaba cerrar la bocota y sonreír, total no era un defecto tan grave.

Yo no sé si a los hombres les gustan las mujeres brutas, la verdad es que no creo que esa sea una realidad. Lo que sí podría asegurar es que a un hombre emocionalmente sano no le gustan las mujeres castradoras y, por desgracia, parece que ese complejo de mujer intelectual clase media latinoamericana, termina por hacernos pensar que para defender nuestro punto de vista podemos usar cualquier estrategia, aunque ésta implique humillar a otra persona. Sin embargo, también se debe reconocer que hay miles de hombres en Latinoamérica que tienen un autoestima tan frágil que terminan ofendidos por cualquier cosa. A esos sí hay que humillarlos, por una simple cuestión de selección natural, es mejor que se suiciden antes de que sigan llenando el mundo de acomplejados.

Si alguien quisiera compartir su visión de la inteligencia, bienvenidos todos los comentarios.

Monday, May 03, 2010

De guerras y elecciones

“Algunos hombres no buscan cosas lógicas como dinero. Uno no puede comprarlos, intimidarlos, razonar o negociar con ellos. Algunos hombres sólo quieren ver el mundo arder”.

Alfred, de la película Batman. El Caballero de la Noche.

Por primera vez en mi vida democrática, tengo la oportunidad de elegir entre dos buenos candidatos para la presidencia de un país, realmente buenos. Nosotros en Venezuela llegamos al colmo de la mediocridad política cuando nos vimos casi obligados a elegir entre un dictador (Chávez) y su compañero de intentona golpista (Arias Cárdenas), quien para ese entonces se hacía pasar por demócrata y empezaba a enfrentar al dictador, claro que luego le besó los pies a Chávez y logró su puesto en la revolución… Por eso para mí son tan especiales estas elecciones presidenciales en Colombia, mi nueva patria.

Los dos candidatos más fuertes son Juan Manuel Santos y Antanas Mockus. Aunque reconozco las virtudes de ambos candidatos, creo que en este momento histórico que está viviendo América Latina, y arrastrando con ella al resto del mundo, quien mejor puede enfrentar los sucesos políticos venideros es Juan Manuel Santos. No dejo de reconocer los méritos de Mockus, incluso pienso que él es el presidente que Colombia merece, incluso el que necesita, pero el sentido de lo urgente ante la gravedad del asunto político internacional me hace pensar que Santos es la mejor opción. Dada la precaria situación de la democracia en América Latina, lo urgente se antepone a lo importante.

Uno de los asuntos que más me preocupa de las venideras elecciones presidenciales, es la creencia de algunas personas en las amenazas poco sutiles de Chávez, quien se ha encargado de alimentar el miedo a la guerra entre Venezuela y Colombia en caso que gane Santos. Sí, creo que no son pocos los que piensan que un triunfo de Mockus evitaría un enfrentamiento armado con el vecino; lo que parecen no saber es que el vecino está en el umbral de la psicopatía, es un dictador, está rodeado de dictadores y siempre ha cumplido sus amenazas. Lamentablemente Yo creo que la guerra entre Venezuela y Colombia es un hecho; no sé cuándo, pero lo veo tan factible como la guerra civil en Venezuela, pese a los intentos democráticos que se han llevado a cabo para salir de la crisis desde el año 2002.

Hace mucho tiempo vengo pensando en las alianzas entre Venezuela e Irán. El objetivo de Irán es Israel, pero si materializan un ataque nuclear a Israel, de inmediato EEUU atacará a Irán. Lo más sensato pareciera ser crear una base de armas atómicas en Venezuela, donde hay uranio y una conveniente cercanía al amigo grande de Israel y enemigo común de los regímenes dictatoriales de Teherán y Caracas.

Digamos, hipotéticamente hablando, que Chávez decide que Cúcuta o Bogotá podrían fungir de Guernica, pero sin autorización del gobierno colombiano. De esta manera se pueden probar las bombas atómicas fabricadas en Venezuela en suelo colombiano, antes de lanzar un ataque a EEUU. No sé, digo Yo ¿no es más fácil lanzar una bomba a EEUU desde Suramérica que desde Irán? Yo no sé nada de asuntos militares, pero ¿será esa la explicación real de la instalación de las bases militares norteamericanas en territorio colombiano? ¿será por eso que Chávez se molestó tanto por ese tema?

Siguiendo el sano ejercicio de la especulación, supongamos que efectivamente se lanza un ataque atómico a Colombia y EEUU desde Venezuela. Inmediatamente habrán declaraciones de guerra o una simple y ruda respuesta militar de similar magnitud. Mientras tanto, con el mundo ocupado en los acontecimientos en América, Irán atacaría a Israel y empezaría a ponerse en práctica los sistemas de alianzas internacionales. Al fin y al cabo, más allá de la posibilidad de que Chávez sea el títere de alguien (hipótesis que siempre apunta a Fidel Castro como posible titiritero, aunque ahora hay más candidatos), Yo creo que al dictador también le convendría el conflicto armado con Colombia. Si algo nos enseñó la Guerra de las Malvinas es que, en tiempos de guerra, los pueblos son capaces de unirse en torno a su líder… cualquiera que sea ese líder.

Si nos ponemos más cínicos aún ¿qué pueblo estaría más preparado para soportar las condiciones resultantes de un estado de guerra? Yo digo que el venezolano, que ha estado viviendo en condiciones más o menos de guerra desde el Paro Petrolero de diciembre de 2002. En Venezuela, constantemente, falta por lo menos un producto de la canasta básica, y la gente se acostumbró a la escasez. Quizá el venezolano no lo ha notado, pero la dictadura de Chávez nos ha llevado a un estado de apaciguamiento social frente a las adversidades del entorno. Y Yo no creo que esos sean descuidos del dictador y su séquito, o sólo mala gerencia o idiotez. Yo estoy casi convencida que todo ha sido perfectamente planeado por ese sujeto a quien el mundo ha visto como un chiste malo, esa caricatura ordinaria de presidente que habita en ese país del tercer mundo. Hay que reconocer que, aun después de once años, todavía hay demasiada gente que no toma en serio a Chávez, y esa ha sido una de sus mejores estrategias.

En Venezuela hacen racionamientos de agua y de luz… y uno espera que pase algo, uno espera que el pueblo se harte de la ingesta de estiércol… y no… han pasado once años y, con todo lo que ha pasado, no ha pasado nada. Yo insisto en que todo es parte de un plan bien concebido para preparar al pueblo venezolano para la guerra.

Chávez ha fluctuado en las encuestas, sí, ha bajado, pero eso no le ha impedido cumplir con todas las amenazas que lanzó desde aquel fatídico día que lo dejaron salir de la cárcel. Chávez quiere ser el líder unificador de América Latina, pero Colombia ha sido un hueso duro de roer, porque –entre otras cosas- no le han dado respiro a sus aliados políticos, que no son más que los grupos terroristas de las FARC y el ELN.

La gran diferencia que Yo observo entre Santos y Mockus, o quizá la prioritaria para mí, es que el primero sabe quién es Chávez, entiende la dimensión de peligro que representa Chávez para Colombia y el mundo, sabe que un enfrentamiento armado es un hecho altamente probable y comprende que no se le debe dejar ni un mínimo espacio a las FARC para oxigenarse. Pero Mockus… aunque no pongo en duda su gran inteligencia y su enorme capacidad para gobernar, temo que pueda estar subestimando la capacidad de destrucción del vecino, a quien no ve como enemigo por su propia formación pacifista.

En Venezuela, uno de los errores recurrente de la oposición democrática, y quizá una de las más serias limitaciones, es precisamente el pensamiento democrático. Hemos estado tratando de enfrentar a un enemigo cuyo pensamiento no se rige por las reglas morales que nosotros conocemos, pero nuestras propias limitaciones éticas nos han impedido pensar más allá de nuestros paradigmas. No queremos siquiera imaginar hasta dónde es capaz de llegar Chávez, así como nadie se hubiese atrevido a imaginar hasta dónde era capaz de llegar Hitler o Stalin o Mao Tse Tung.

Wednesday, March 03, 2010

Última hora: Confirmada la muerte de Dios.

La noticia de la muerte de Dios no ha causado tanto revuelo como se esperaba en los Tribunales Celestiales. Un portavoz del Ministerio de Comunicaciones Divinas ha señalado, sin ocultar su indignación, que la muerte de Michael Jackson recibió mayor atención por parte de los medios de comunicación terrenales.

Aún no se sabe con precisión cuáles fueron las causas del deceso del Todopoderoso, sin embargo, se cree que pudo haber sido parte de un plan de un grupo de arcángeles rebeldes que decidieron tomar por la fuerza el control del Universo. La policía celestial está realizando intensos interrogatorios a todo el personal del más allá. No se descarta la participación de Lucifer en la supuesta revuelta de los arcángeles, aunque fuentes no oficiales aseguraron haber visto emocionalmente afectado al señor de las tinieblas por la pérdida de su mejor enemigo y antiguo jefe.

Mientras tanto, en la Tierra, los mortales parecen no haber notado la ausencia de Dios. No ha sido posible confirmar las hipótesis planteadas por los grupos de apoyo a Dios, quienes sostienen que los humanos están tan inmersos en sus asuntos cotidianos que ni siquiera se han dado cuenta de que algo anda mal en el Cosmos. No obstante, un grupo de ángeles y serafines han señalado que Dios venía actuando de forma extraña en los últimos meses y ya algunos sospechaban que El Altísimo estaba teniendo problemas con la bebida o estaba atravesando una etapa depresiva a causa de los constantes enfrentamientos entre El Padre y su hija favorita, de quien se dice que llegó al extremo de mandarlo al diablo en un arrebato de herejía juvenil.

Los apóstoles se encuentran reunidos en el salón principal del Cielo, tratando de decidir quién asumirá el control del coroto. Aun cuando dicha reunión se celebra a puertas cerradas, se han colado diferentes versiones de lo que ocurre entre los discípulos del Señor. Aparentemente Pedro dice haber sido encargado de las llaves del cielo por el mismísimo Jesucristo, a lo cual, un grupo que apoya el ascenso de Pablo al poder, refutó con severos recordatorios a su contrincante, diciéndole que él había negado a Jesús cuando fue arrestado por los romanos, ante lo cual Pedro acusó a Pablo de anticristo, siguiendo la misma línea de pensamiento de Nietzsche en el libro homónimo.

A última hora se supo que el Tribunal Celestial ha convocado a los allegados del difunto Todopoderoso para definir la línea de acción de los próximos días. Hasta ahora el acuerdo general es mantener oculta la muerte de Dios a los hombres, por temor a que se desate una guerra entre los líderes terrenos para asumir el control del Cosmos. Al fin y al cabo, como señaló Satanás mientras era trasladado a la estación de policía Divina, Dios no era tan mediático como para que los hombres lo echen de menos.

Saturday, February 20, 2010

Por eso escribo

Es una etapa de sequía, supongo. Me imagino que aún tengo muchas cosas por decir, pero no sé qué, no en este momento.

Usualmente no escribo cuando estoy feliz, porque cuando me siento feliz prefiero vivir la felicidad en vez de escribir sobre ella. Pero no estoy feliz, tampoco por ahí se puede explicar la ausencia de ganas. Quise tomar un helado de chocolate y cereza esta tarde. Caminé durante una hora hasta la heladería, pero no había helado de chocolate. Lo único que se puede pensar en esos momentos es ¡Puta madre! ¿ni un helado de chocolate?

Y es que me siento en una fase extraña, aunque no del todo desconocida. En este momento de mi vida no sé qué quiero, mis metas son terrenales, banales, humanas, demasiado humanas. Es como si el sueño de cambiar el mundo se hubiese quedado dormido entre las cuentas por pagar y el saldo en cero de la cuenta bancaria.

¿Cuánto vale un sueño?

Regularmente escribo porque pienso que en algún punto de la historia, en algún lugar del mundo, alguien va a leerme y va a sentir esa suerte de revelación que Yo sentí cuando leí a otros. Escribo porque creo que alguien, al leerme, se va a sentir acompañado de espíritu, va a sentir “no soy el único que piensa así”. Así creo Yo que se cambia el mundo.

Un amigo quiere escribir, pero teme parecerse a otro tío ya famoso, teme que lo comparen, que lo juzguen por ordenar su libro como lo ordenó ese fulano. Y claro, tratándose de un mundo donde castigan al original y al que no lo es, pareciera mejor no decir nada, cerrar la boca y la mente para no ser juzgado.

Hace poco una chica me decía que me estaba volviendo repetitiva, que mi Teología Pedrociana no tenía nada de original, que otros ya habían dicho lo mismo hace mucho tiempo y que mis análisis tipo Sex and the city se estaban tornando aburridos. La verdad, después de pensar seriamente lo que me dijo, porque siempre analizo las críticas sin importar de dónde vengan, pensé que en realidad me importa un culo su opinión, pero aprecio su intento humano, demasiado humano.
¿Ideas originales? No sé si las hay, no me importa. Quizá el ser humano es tan estúpido que pese a los siglos que lleva escuchando el mismo mensaje no lo aprende, o no le importa o no lo entiende.

La gente se ocupa mucho de la originalidad… ¡pero terminan todos siendo iguales! Se visten igual, se peinan igual, opinan igual, escuchan la misma música, leen lo mismo... pero prefieren no decir nada que vaya a atentar contra la originalidad del pensamiento. La gente no escribe porque tiene miedo de la forma, les preocupa la forma, asumen que el fondo está bien, pero necesitan perfeccionar la forma. No estoy en contra de aprender a escribir, pero ¿para qué ponerle camisas de fuerza a la imaginación?

Últimamente la gente me parece muy fea, muy estúpida, poca cosa para ser más exacta en mi apreciación. Últimamente escucho una voz dentro de mi cabeza que me habla mientras trato de escuchar a los demás, que se burla de ellos y trata de hacerme reír mientras Yo procuro mantener la sobriedad en mi rostro, en ese rostro que ven los demás.

He conocido muchos predicadores, gente que sabe cómo se arregla una sociedad, pero que hacen todo lo contrario a lo que dicen. He visto demasiadas máscaras a punto de desmoronarse, me da grima, uso la mía y salgo corriendo en la primera oportunidad que tengo para reírme a carcajadas de los demás o verme al espejo mientras pongo cara de desprecio.

Y entonces me doy cuenta de que no siempre quiero estar sola… y aquí hay un ejemplo del uso del “de que”… ¿será correcto o no? Lo cierto es que hace falta alguien, un amigo, un cómplice, para compartir esto.

Pero soy optimista, creo que en cualquier momento mi sombra se va a despegar de la pared y se va a sentar frente a mí, va a servir un par de copas de vino tinto, encenderá un cigarrillo y me mirará en silencio, antes de soltar una carcajada. Abrazaré a mi sombra, besaré sus pasos, beberé sus exhalaciones y seremos mi sombra y Yo, caminando por una hora a la heladería a ver si conseguimos el helado de chocolate.

Por eso escribo. Con sentido o sin sentido, original o no, escribo.

Confesión

¿Quieres saber por qué nunca viajé para acompañarlo en sus últimos momentos? Porque resulta que él era un dios y los dioses son inmortales, ergo, él era inmortal. Los dioses no se deterioran, no se enferman, no mueren. Nosotros éramos prójimos, él era mi prójimo, mi semejante, mi igual; ergo, Yo también era un dios, también Yo era inmortal.

Honestamente nunca pensé que realmente él pudiese morir. Yo creía en el milagro, creía que algo iba a pasar, algo cambiaría, que él iba a sanar y estaríamos juntos para siempre, como supuse Yo que era nuestro destino. ¿Alguna vez has perdido la fe? Pero no cualquier fe, me refiero a NUESTRA FE. Esa era una fe que realmente movía montañas, la fe que cambiaba el curso del universo, la fe que florecía todo. Yo la perdí cuando él murió, ahora todo es distinto.

Y no viajé… no sólo porque creía en el milagro, tampoco es como tú piensas, que Yo le tengo miedo a la muerte. Mi miedo no es a la muerte, es a la soledad. Es un miedo egoísta, un miedo ajeno y propio a la vez. No es un miedo a esa soledad de estar, sino a la soledad de sentir.

Hay soledades de dos tipos, aquella en la que no hay seres a tu alrededor y aquella en la que no hay prójimos cerca. En la primera se está solo, en la segunda te sientes solo, esta es la peor, la que duele, la que envenena el alma. Cuando no tienes a nadie cerca, pero sabes que una acción cualquiera puede acabar la sensación de soledad, si esta tocara tu puerta, hablaríamos de una soledad nutritiva, porque es la que te permite crear, producir, aprender, conocerte, amarte. Pero cuando la sensación de soledad te asalta y no tienes un prójimo a quien recurrir, no tienes a quien llamar, a quien enviarle un email, a quien ponerle una carita triste o feliz en el Messenger… ¿qué haces?

Es como estar en un pueblito del inframundo, donde nadie habla tu idioma, donde estás rodeado de gente con la que no te puedes comunicar. Es como poner a un físico en un simposio de modas o a un filósofo en la oficina de redacción de un tabloide. No tienes nada qué decir, puedes tratar de entender lo que los demás dicen, los demás pueden escucharte un rato para tratar de socializar, pero no pasará mucho tiempo antes de aburrirse mutuamente. No hablan el mismo idioma, no son prójimos, no tienen los mismos intereses. Así me siento, así me levanto y me acuesto cada día, tratando de entender a los demás, tratando de ser entendida por ellos… pero nos aburrimos tanto!

Por eso ahora hablo sola con más frecuencia que antes. También porque a veces creo que él está aquí, como aquel 23 de diciembre, cuando lo sentí en la baticueva por primera vez. No sé si sabes, pero esa noche abrí la puerta y sentí su olor. Recuerdo que lo primero que pensé fue “la mente lo puede todo” y pensé que se trataba de algún juego macabro de mi cerebro. Encendí la música y sonó esa canción ridícula de Ricardo Montaner “Déjame llorar”, que dice algo así como “Cuánto vacío hay en esta habitación/ tanta pasión colgada en la pared/ tantas nostalgias diluyéndose en el tiempo/ tantos otoños contigo y sin ti”. Lo cierto es que en las paredes de la baticueva no hay recuerdos de él, porque nunca vino a Bogotá. No existe una sola razón lógica para sentir su olor en la baticueva, en mi ropa, en mi cama… pero ahí estaba.

Esa noche lloré lo que no había llorado desde el día de su muerte, lloré por él, por mí, por los sueños que nunca se iban a cumplir, por las ilusiones que se quedaron a medio vivir, por ese destino que se marchitó, por el desengaño del final feliz, por lo que significaba la vida y la muerte después de saber que un dios ha muerto.

Desde entonces trato de ser feliz. No he tenido éxito hasta ahora, pero no pienso desaprovechar las oportunidades que esta vida finita y miserable me presenta de vez en cuando. Desde entonces lloro más que antes. ¿Viste? No estoy muerta por dentro. Antes no lloraba, ahora lloro un promedio de una vez cada 28 días. Ya sé que soy mortal, de hecho, desde que me enfermé he llegado a pensar –por primera vez en mi vida- ¿qué pasa cuando uno muere? Nunca me preocupé por el destino de mi alma, si es verdad que las almas tienen algún destino después de la muerte. Siempre pensé que lo importante es lo que uno haga en vida, lo demás son sólo especulaciones. Pero cuando te dicen que tienes un tumor, lo cual quiero aclararte que fue un error, tiendes a asociar tumor=cáncer=muerte. Esa es la ecuación que Yo conozco, así que esas fueron las cuentas que saqué.

Yo pensé, si me llegó la hora ¿estoy dispuesta a hacer las paces con mis enemigos? ¿Estoy dispuesta a perdonar? ¿Voy a pedir perdón? Y la respuesta fue un rotundo NO. Me impresionó. Quedé fascinada con el tamaño de mi orgullo. Con la posibilidad de ir al infierno, decidí que todo se queda como está. Claro que es preciso considerar que siempre le he hecho saber a quienes quiero cuánto los quiero. Nunca me he callado un Te Amo, nunca he dejado de demostrar mis sentimientos. Por ahí no hay lugar a resentimientos.

No tengo con quien hacer las paces, sólo con Dios. Yo no sé bien por qué parece que siempre queremos cosas opuestas y, si es como dicen por ahí, todo es la voluntad de Dios, entonces estoy jodida, porque no terminamos de ponernos de acuerdo. A veces me siento como Edipo Rey. Su destino era una mierda y así se lo hizo saber el Oráculo de Delfos a los padres. Tratando de evitar su destino actúa, ejerciendo su legítimo derecho al libre albedrío, pero ¿para qué? Los dioses decidieron que su destino sería una mierda y así fue. ¿Cuál es mi destino?

A veces me siento como una actriz desempleada que acepta un papel en una película sin haber leído el libreto y, durante el desarrollo de la trama, se da cuenta que el papel es una mierda, que el personaje no es lo que ella pensaba y no puede hacer nada para cambiarlo, pero tampoco puede renunciar porque las penalidades por incumplir el contrato son demasiado jodidas. Sí, Dios sería entonces un Director muy hijo de puta. Y la verdad es que no creo que sea así. Yo le tengo cariño, Él me cae bien, a pesar de nuestras diferencias de opinión con respecto a muchas cosas –como mi vida, por ejemplo- Yo lo quiero, hemos tenido una buena relación durante muchos años… se supone que la amistad debería resistir estos altibajos ¿no?

En todo caso, puedes llamarme cobarde, pero siempre trato de evitar el dolor. Si hoy tuviese que decidir entre acompañarlo en sus últimos días o quedarme de brazos cruzados, te aseguro que saldría corriendo a su lado, le daría todos los besos que pudiera darle, lloraría a su lado, me reiría de sus chistes malos… resumiría, en sus últimos días, lo que fue nuestra historia juntos. Pero la vida es como un email, lo que está escrito, después de presionar la opción “Enviar”, no puedes cambiarlo. No puedes correr detrás del cartero para que te devuelva la carta, no puedes perpetrar el buzón para recuperar el sobre, ya lo hecho quedó atrás.

Ahora quedo Yo. Soy responsable por mi felicidad, soy la única responsabilidad que tengo en la vida, soy mi único gran amor. Y ahora que sé que no soy inmortal, que los dioses han muerto, me toca sacarle provecho a los días que me quedan por vivir.

Wednesday, January 20, 2010

Por lo que quiero

Por las veces que me han roto el corazón
Por los corazones que he roto en el camino
Recogeré los pedazos que no estén tan destrozados
Y empezaré a construirme un nuevo destino.

Quiero nuevos recuerdos, nuevas carcajadas que me hagan llorar
Quiero que mis amigos me sigan queriendo y quiero quererlos cada vez más
Quiero ser la que un día fui, fuerte, sin miedos, sin dudas en el alma
Pero con la sabiduría que me han dado los años, los meses, las semanas.

Quiero olvidarme de los que se fueron y de los que nunca llegaron
De las flores que se marchitaron antes de abrirse
De los sueños que murieron en un rincón polvoriento
Y de las pasiones que me dejaron malos recuerdos.

Pero también quiero dejar atrás las alegrías que me atan
Los besos que recibí y los que di, entregando el alma.
Quiero dejar atrás el pasado, quiero dejar a un lado el futuro
sabiendo que el mundo es mío, que el presente es lo que construyo.

Quiero salud, dinero, paz y amor
Quiero el paquete completo, no quiero nada inferior
Y si resultara que esa no es la voluntad de Dios
Le devolveré Su vida para que haga lo que quiera, sin que medie el rencor.

Quiero creer, como creí antes, con la fe que mueve montañas
Quiero reírme de mi mal humor de cada mañana
Quiero cambiar el mundo, quiero cambiar mi mundo
así que dejaré atrás lo que pese, lo que huela a ayer
para hacer la historia que un mañana cualquiera,
rodeada de buenos recuerdos, me sentaré y escribiré.

Thursday, November 05, 2009

Capacidad y voluntad

Observando fotos actuales de Dubai, me resulta difícil pensar que se trata de una realidad y no de imágenes de una ciudad futurista de un cuento de ciencia ficción. Es impresionante lo que el hombre moderno ha logrado con su ingenio, con su creatividad y con el deseo de materializar las imágenes que el cerebro humano es capaz de dibujar. En varias páginas de internet se puede apreciar la ciudad antes y después de las enormes inversiones de capital en megaestructuras, que son dignas de admiración y respeto. Sin duda el hombre es capaz de realizar lo inimaginable y, por supuesto, disfrutar de esas maravillas turísticas requiere una inversión inimaginable.
Sin embargo, no puedo ocultar mi asombro al revisar las cifras de pobreza en los Emiratos Árabes, ubicadas en 19,5% en el año 2008. Tampoco puedo ocultar la indignación que siento cuando leo las historias de explotación de los trabajadores en la mágica ciudad de Dubai… y sí, Yo soy capitalista y creo en el libre mercado.
Siempre he pensado que cada ser humano es libre de disfrutar del fruto de su trabajo como mejor le parezca y que el Estado es el responsable de auxiliar a las personas que se encuentren en situaciones desfavorables, porque si los ciudadanos pagan impuestos y las empresas pagan salarios justos, los individuos no están obligados a interferir en la política social, para eso se elige a un representante al poder Ejecutivo.
El problema viene cuando las políticas económicas y sociales hacen que la brecha entre ricos y pobres crezca a tal punto que los ciudadanos de un país eligen como representante a un encantador de serpientes, que promete acabar con la desigualdad social y destruye a una nación entera, de manera sistemática, pero “democrática”. Ese fue el caso de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, entre otros.
Sin duda el caso Venezuela resulta el más paradójico de todos, por tratarse de un país rico, con una democracia –supuestamente- blindada y con un aparato productivo en desarrollo. Pero la desigualdad social le pasó una altísima factura a la historia y, la que otrora fuera la democracia más sólida de América Latina, actualmente un dictador es capaz de imponer racionamientos de electricidad y asomar la idea de imponer tres minutos para el baño diario y no se generan reacciones de importancia, ni dentro ni fuera del país.
Hoy, que vivo en Colombia, he sido testigo de la indiferencia del ciudadano común ante los problemas sociales de sus compatriotas, como antes lo vi en Venezuela, sólo que ahora conozco la cara de la indiferencia y no quiero verla plasmada en suelo colombiano. La facilidad con la que se puede explotar un discurso de izquierda en Colombia, o en cualquier otro país donde la pobreza y la desigualdad estén gestando la bomba de tiempo que significa el resentimiento social, es un tema que me asusta, porque Yo no quiero ver reproducido el modelo venezolano en ningún otro país del mundo.
Definitivamente el ser humano es capaz de lograr las proezas más impresionantes que podamos imaginar, siempre y cuando la voluntad acompañe el sueño creador. Quizá si fuéramos un poco menos indiferentes con las necesidades de esos extraños, a quienes llamamos “los demás”, hace tiempo se hubiese erradicado la pobreza en el mundo, porque capacidad nos sobra, pero voluntad… ¡cuánta hace falta! Mientras tanto, mientras sigamos eligiendo la indiferencia como el camino a seguir en nuestras vidas, tendremos que lidiar con las repeticiones históricas de las luchas sociales, lideradas por psicópatas que agravan el problema y dejan al mundo más inhumano de lo que lo encontraron.

Adriana Pedroza

carta al tío Nacho, el eterno liberal.

Estoy leyendo, de nuevo, Mi Lucha, de Hitler. No es mi libro de cabecera, por si acaso.

Ocurre que llevo mucho tiempo realmente molesta con la Comunidad Internacional. Siento que hemos sido estafados por ese concepto vacío y fatuo que vive en la ONU, OEA, etc. Básicamente, no hemos aprendido nada de la historia, parece que nadie cree en la idea del Eterno Retorno del que tanto hablaba Nietzsche. Pero Nacho, mi querido tío Nacho... soy venezolana y siento que la historia se repitió, pero ahora en esta esquina del charco.

Te voy a hacer una confesión, a riesgo de padecer de tus intelectualísimas burlas e incluso de tu característico desprecio intelectual, pero Yo siento mucha identificación con algunas de las propuestas de Hitler. Honestamente, de corazón, si puliera el discurso y le quitara el tema judío o le eliminara el obstáculo germánico para el disfrute de los beneficios del III Reich, Yo hubiese sido nazi... Aunque quizá no, porque me hubiese encabronado que un sujeto -quienquiera que sea- me llamara "muchedumbre", como solía llamar Hitler a todos los demás.

Si tú lees los discursos de Hitler y los comparas con los discursos de Chávez, vas a encontrar una analogía escalofriante, vista a la luz del expost, setenta años post Hitler, diez años post Chávez, sin contar los que falten por vivir. Ambos han cumplido todas sus amenazas, ambos fueron subestimados por los grupos de poder nacional e internacional. Nadie les creyó capaces de hacer aquello que decían en lo que parecía ser un simple arranque de verborrea nacionalista.

No fue sino hasta la invasión de Varsovia cuando, a nivel internacional, se tomaron en serio la amenaza que Hitler significaba para la paz mundial. A Chávez todavía no lo consideran una amenaza internacional. Al fin y al cabo, ambos llegaron al poder de manera similar: primero intentaron irrumpir en el poder de forma ilegítima, ambos se declararon culpables y fueron a la cárcel. Luego llegaron al poder democráticamente y, basados en el pretexto de respeto a la soberanía nacional, se cometieron -y se cometen hoy- los más aberrantes atropellos a los derechos humanos ¡Pero la Comunidad Internacional no se quiere meter en esos problemas!

Puedes decirme paranoica, pero Yo no creo que el problema del suministro de electricidad y agua en Venezuela sea "un descuido" del gobierno. Yo creo que eso forma parte del plan, de la estrategia revolucionaria para lanzar una ofensiva militar contra Colombia. Y así como el pueblo alemán aupaba a su líder para que se intensificara la guerra, el pueblo venezolano lo hará cuando llegue el momento, porque se está -o lo están- acostumbrando a vivir en condiciones psicológicas de guerra. Cuando ésta llegue, el efecto emocional será mucho menor. Claro, nadie cree que sea posible, nadie cree que el Ejército venezolano pueda contra el ejército colombiano, pero Chávez no está solo y tiene un plan, pero no nos atrevemos a pensar que tan oscuro pueda ser ese plan.

Si antes te confesé que Yo hubiese sido nazi y que me siento identificada con algunas palabras del Füehrer, es porque siento un intenso terror del manejo de las emociones que logran algunos líderes, como Hitler o como Chávez. Y más que el temor a las emociones, siento pánico del efecto que la frustración acumulada tiene sobre las personas. Vivimos en un mundo cada vez más frustrante y cada vez más egoísta, más indiferente, más negligente. Si bien es cierto que hemos logrado avances importantes para dignificar al ser humano, no menos cierto es que nos hemos olvidado del vecino, del de al lado, del prójimo.

Fíjate, por ejemplo, lo que observo en Colombia. Hace una década, un bogotano no podía hacer un paseo fuera de la ciudad en carro, por temor a ser secuestrado por la guerrilla. Manejar a un pueblo o a una ciudad que quedase a una o dos horas de Bogotá, era un suicidio. Hoy pueden hacerlo con tranquilidad, porque el gobierno de Uribe hizo la tarea, por lo menos en este sentido. Sin embargo, al lograr esta tranquilidad, el bogotano se olvidó del problema subyacente, se olvidó de los afectados por los conflictos armados en el resto del país, se olvidó del hermano, de los problemas de "los otros", porque ya no sufren el conflicto en carne propia. Aquí hay una bomba de tiempo social que puede explotar en cualquier momento y que no se resuelve con la reelección de Uribe.

Igual que Chávez, Hitler acusaba de todos los problemas del país a los medios de comunicación y a los partidos políticos. Para el primero, el problema es que están en manos de la oligarquía, para el segundo, estaban en manos de los judíos. El pueblo, que necesita un culpable, les creyó. Hoy vemos en nuestro país la destrucción sistemática de los partidos políticos y el cierre constante de medios de comunicación. Los enemigos son externos y deben ser atacados, éso es producto de la frustración acumulada durante años, décadas.

La Comunidad Internacional suele intervenir tarde o, como en el caso de Honduras, intervenir mal. ¿Cómo se logra que el mundo comprenda la necesidad de reestructurar la política internacional? ¿Será, quizá, que los pilares fundamentales sobre los que se ha levantado el concepto de democracia y soberanía deben ser repensados?

No sé las respuestas a estas preguntas, quizá quieras compartir conmigo alguna idea. Por lo pronto, quisiera creer que el ciudadano común estará dispuesto a hacer algo para frenar el crecimiento de la semilla de la frustración individual y social en que viven nuestros países. Oportunidad, un respiro, un desahogo, una oportunidad que se le ofrezca a un prójimo para enfrentar un momento de adversidad puede cambiar el curso de la historia ¡Imagínate lo que se podría lograr con la suma de miles de oportunidades que cada uno de nosotros puede brindarle al que tenemos más cerca!

Adriana Pedroza

Thursday, July 30, 2009

La noticia de los cohetes que el gobierno venezolano cediera a la guerrilla colombiana ha desatado, nuevamente, fuertes tensiones bilaterales. Otra vez, como ha sido costumbre, la atención se dirige a la escena internacional, el tema diplomático es el protagonista y los conflictos internos, en Venezuela, pasan a un segundo plano en la agenda nacional e internacional.

En este momento, mientras los ojos del mundo están puestos sobre el conflicto diplomático Colombo Venezolano, existe un Proyecto de Ley especial contra los Delitos Mediáticos que será discutido en la Asamblea Nacional de Venezuela. Como es de suponer, de la propuesta a la aprobación del documento, no pasará mucho tiempo antes de su publicación en Gaceta Oficial; pero de su aprobación a su aplicación variará el factor tiempo en correlación perfecta a los intereses del Gobierno revolucionario, con el objetivo fijo en sembrar pánico en la población e incrementar el proceso psíquico de autocensura en los profesionales de la comunicación y, sobre todo, en la ciudadanía en general.

El artículo quinto de dicha ley reza "Toda persona que divulgue a través de un medio de comunicación social, noticias falsas que ocasionen grave alteración a la tranquilidad pública, pánico en la población, la hubieren mantenido en zozobra, que haya alterado el orden público, que hubieren producido un perjuicio a los intereses del Estado, será castigada con una pena de prisión de dos a cuatro años".

Del texto en cuestión surgen varias preguntas, enmarcadas en la dinámica histórica efectiva de los agentes de la revolución. ¿Qué determina la veracidad o falsedad de una noticia? Si nos remontamos a hechos recientes, el canal de noticias Globovisión tiene un expediente abierto por el manejo que diera a los sucesos acaecidos durante el terremoto que sacudió a Caracas en abril de 2009. Parece ilógico suponer que un medio de comunicación deba ser sancionado por transmitir una noticia sobre un desastre natural; sin embargo, los agentes revolucionarios decidieron que actuaron mal y, por lo tanto, deben ser objeto de sanción. ¿Qué es verdad y qué es mentira? No existe consenso acerca de la tragedia del 11 de abril de 2002. A pesar de la evidencia fílmica de hechos reales que todo el mundo vio a través de la pantalla de un canal de televisión local, existen dos versiones de la realidad, privando –para efectos jurídicos- la versión de quienes ostentan el poder. ¿Quién decide qué es falso en una noticia? El mundo entero vio y escuchó a un general venezolano decir que al presidente de la república se le solicitó la renuncia “la cual aceptó” y, sin embargo, quienes ostentan el poder insisten en la teoría del golpe de estado.

Sería casi redundante preguntarse quién decide cuándo una noticia crea pánico y mantiene en zozobra a la población, porque tendríamos que asumir de entrada que la noticia en cuestión es falsa. No obstante, la línea que dice “que hubieren producido un perjuicio a los intereses del Estado” es sumamente preocupante. Partiendo del punto de origen de los problemas políticos venezolanos es válido cuestionar ¿quién es el Estado? ¿Cuáles son los intereses del Estado? ¿Es acaso el Estado sólo la porción de la población que defiende los intereses socialistas del régimen chavista? Esos intereses de ese Estado ¿van a defender de las noticias falsas a los entes descentralizados que están dirigidos por opositores al gobierno? Y, más importante, en Venezuela ¿Gobierno y Estado son sinónimos?

Mientras el debate se centra en el conflicto Colombia-Venezuela-FARC, dentro de la Asamblea nacional venezolana se discute un proyecto de ley que incrementará la inseguridad jurídica en el país. No será Granier, Ledezma, Rosales, Ravell o Zuloaga quienes estrenen la aplicación de dicha la ley, a menos que los intereses del Gobierno señalen ese camino. Probablemente sea algún miembro de un sindicato que quiera denunciar algún atropello, un empresario que decida protestar por alguna medida económica que lo afecte directamente, el ama de casa que denuncia la ineficiencia de algún ente del gobierno, la madre que perdió a su hijo en manos de un organismo de represión del Estado o el estudiante que protesta contra las medidas de recorte presupuestario en su universidad. Aquellos, de los que el glorioso pueblo de Venezuela se olvida tan fácilmente, podrían ser las primeras víctimas de una ley que busca sembrar terror en la población. Aplicarle la ley a un pez gordo sería demasiado riesgoso, pondría en pie de lucha a la sociedad civil; pero arremeter contra esos venezolanos a quienes no acompañan las cámaras a todas partes, haría que la gente piense mucho antes de pasar al olvido en una cárcel venezolana por atreverse a analizar y expresar lo que ocurre en su diario vivir.

¿Cómo hacer para frenar el avance del régimen del terror en Venezuela? Esa es una tarea que corresponde al pueblo venezolano, es cierto, pero la Comunidad Internacional no puede ni debe hacerse de la vista gorda ante la violencia política de que es objeto un país vecino. La organización de Estados Americanos debe actuar en pro de la defensa de los intereses de la democracia de los países miembros. Tratar de actuar cuando internamente se elaboran mecanismos de defensa ante las agresiones, reales o potenciales, de los gobiernos es una pérdida fútil de energía y tiempo. Es ahora cuando la OEA debe hacerse sentir. Es hoy, cuando se lleva este proyecto de ley ante la asamblea Nacional, que la Comunidad Internacional debe manifestarse en defensa de la democracia en el mundo. Es hoy cuando los venezolanos deben salir a la calle a decir NO a los constantes intentos de cercenar lo poco que queda de la libertad de expresión en Venezuela. La libertad de expresión no puede ni debe estar sometida a las interpretaciones de los gobiernos, hacer de ella un delito es atestar un golpe mortal a la democracia. Y no podemos olvidar que, lo que ocurre hoy en Venezuela ocurrirá, más temprano que tarde, en otros países de la Región que siguen el modelo chavista.

Adriana Pedroza

Friday, June 05, 2009

Carta abierta a Marcel Granier

Hace casi veinticinco años se publicó un libro en Venezuela llamado “La generación de relevo vs el Estado omnipotente”, escrito por Marcel Granier, presidente de Empresas 1BC, dueño del canal de televisión RCTV.

En este libro, publicado en noviembre de 1984, Granier hacía un llamado de atención a los ciudadanos comunes y corrientes, a los empresarios y, por qué no, a los políticos, para que en Venezuela se abrieran los ojos y nos diéramos cuenta del inminente peligro que corría la democracia en el país. Casi me salta el corazón cuando leía la advertencia que hacía el autor sobre la posibilidad de un levantamiento civil, el cual se produjo menos de cinco años después. Y todo lo que profetizaba Granier en ese libro se ha ido cumpliendo, letra a letra… excepto un pequeño detalle, él creía que la mística del pueblo venezolano prevalecería en el momento que la patria exigiera la participación de todos, creía que el pueblo venezolano demostraría el coraje de 1811 o de 1958… ¡que equivocado estaba el autor!

Creo que son tres las veces que he leído ese libro, y cada vez me duele más ver hasta dónde nos ha llevado la apatía como sociedad civil. Pero si hay algo que nunca hice y que tendré la osadía de hacer ahora, es reclamarle a Marcel Granier lo que hizo y dejó de hacer con el poder que le confieren los medios de comunicación social. Y no lo había hecho antes porque no me gusta hacer leña del árbol caído, pero cuando ése árbol se llama patria, la cosa empieza a doler un poco más.
No puedo acallar la ira que me produce saber que el autor de un libro tan significativo sea la misma persona que permitió que Radio Caracas Televisión se convirtiera en un medio de comunicación dedicado a transmitir programas que atentaran contra la formación de la psique de un país entero. Porque a la gente había que darle lo que pedía, porque había que pensar en el rating, en los anunciantes, en los resultados financieros de la empresa; pero en algún momento pensar en la responsabilidad implícita de la transmisión de los mensajes en los programas dejó de ser importante.

Marcel, tú sabías más que nadie –y así lo demostraste al escribir ese libro- el destino que le deparaba al país si continuábamos por el camino que estábamos transitando. ¡Y aquí estamos hoy! Venezuela está viviendo la debacle acumulada de todos los años de indiferencia de empresarios, sociedad civil y políticos; pero mientras por un lado tu canal transmitía programación crítica y constructiva, por el otro tenían programas de alto contenido sexual en horario familiar, tenían programas que ridiculizaban a las personas, transmitían novelas que perpetraban la formación de las nuevas generaciones de venezolanos. Eso sin entrar en detalle acerca de la programación de las emisoras radiales… Eso lo permitiste tú, que sabías hacia dónde iba el país.

Veinticinco años más tarde estamos viviendo la que quizá será recordada como la dictadura más dañina que haya vivido Venezuela en su historia republicana. Esos venezolanos que a lo largo de una década han permitido la instauración de una autocracia en pleno siglo XXI, esos venezolanos que no hacen nada mientras una sola persona se apodera del Estado y mientras el Estado se apodera de todas las áreas de la vida pública de los individuos, han sido receptores de los mensajes que RCTV transmitió durante décadas; esos venezolanos son fiel reflejo de la programación de los canales de televisión nacional y siguen siendo adolescentes de novelas sin argumentos, siguen siendo la muchachita pobre de la novela que espera ser rescatada por el protagonista heredero de una fortuna.

Ahora, viviendo en Colombia, y después de haber vivido la debacle de la democracia en Venezuela, observo con desesperación cómo la enfermedad de la apatía va haciendo metástasis en las sociedades latinoamericanas. Así como nosotros alguna vez dijimos que Venezuela no era Cuba y que eso no nos va a pasar a nosotros, los colombianos se creen exentos de la fiebre revolucionaria que ataca a la Región. La televisión colombiana, así como lo fue la venezolana, parece estar más concentrada en los resultados financieros que en los resultados sociales. La participación del colombiano en asuntos públicos se limita a la muy conocida frase “y qué va a hacer uno”. La gente común no se queja donde debe quejarse, aun existiendo los mecanismos regulares para hacerlo, las quejas son escuchadas por los familiares, amigos o la persona más cercana.

Yo no sé hasta qué punto sea posible rescatar la democracia en Venezuela. ¿Cuánto tiempo tomará recuperar las finanzas del Estado, la credibilidad del sistema, la moral del ciudadano, la ética del trabajo? ¿Cómo puede saberse eso si todavía estamos cuesta abajo y cada vez con mayor velocidad?

Como bien lo dices en tu libro, no se debe confundir nación con nacionalidad ni con nacionalismo. Yo creo que más que a la patria uno debe amar los valores que la conforman y Yo soy amante de la libertad. Por eso te hago una invitación pública, tratemos de que la experiencia venezolana sirva de alerta para los demás países del mundo. Lo tuvimos todo y hoy, menos que tener nada, estamos endeudados con el futuro. La generación de relevo en todo el mundo necesita ser despertada, te invito a que te unas en un esfuerzo para que esas ideas que expusiste en tu libro no queden dormidas en el papel. Aunque seguramente no te importe, Yo no te puedo perdonar que el hombre que le escribió a la generación de relevo venezolana haya sido partícipe de su idiotización, pero hay mucha generación de relevo en el mundo y necesitan un impulso.

Wednesday, April 08, 2009

¿A quién le importa?

Hace tiempo se está diciendo que en Venezuela no existe estado de derecho. Las violaciones a la constitución nacional son cada vez más evidentes, frecuentes y duras. La persecución política es más descarada cada día, pero no hay ningún tipo de reacción en la gran masa llamada pueblo.

El viernes 3 de abril se sentenció a 30 años de prisión a un grupo de venezolanos que prestaban sus servicios a la Policía Metropolitana el 11 de abril de 2002. Estos ex policías cumplieron su deber, arriesgaron sus vidas para salvar las de los venezolanos que estaban marchando en los alrededores del palacio presidencial, no nos dejaron solos y ahora la sociedad venezolana los abandona, esa misma sociedad que lleva diez años clamando por un líder que se le enfrente a Chávez con posibilidades de ganar, la sociedad que es incapaz de ver y valorar los pequeños liderazgos que surgen en los diferentes contextos, en las diferentes organizaciones, en la calle, en las empresas, en cualquier parte; porque la inmadura sociedad venezolana no quiere un líder, quiere un Mesías y un Cristo, alguien dispuesto a morir abandonado por una causa ajena, mientras los otros le dan la espalda, lo niegan y lo desprecian.

Una mujer que se adjudicó la representación de las víctimas del 11 de abril dice a los medios de comunicación que finalmente se hizo justicia. Así como los fariseos compraron la conciencia de aquel primitivo pueblo hebreo para condenar a Jesús a la cruz, el chavismo se vale de la explotación de las más bajas pasiones humanas para sacrificar a quienes sea necesario a fin de demostrar su poder, para intimidar, para humillar.

La oposición venezolana quiere líderes ¿para qué? ¿para abandonarlos? ¿para darles apoyo en las buenas y dejarlos solos en las malas? Por una parte tenemos a Manuel Rosales, hoy perseguido político, por otro lado está Antonio Ledezma, a quien la Asamblea Nacional pretende despojarlo de su cargo de Alcalde Mayor aprobando un cargo por encima del suyo. Lorenzo Mendoza, como presidente de Empresas Polar, es constantemente amenazado por el gobierno; José María Nogueroles, banquero, también está en la mira de la justicia revolucionaria. La periodista Beatriz Adrián es amenazada por la presidenta de la Asamblea Nacional… Todos estos ciudadanos son un pequeño puñado de ejemplos de venezolanos que han ejercido un liderazgo en la sociedad, se han arriesgado haciendo su trabajo y ahora son perseguidos o amenazados por el régimen ¿y quién hace algo? ¿por qué la apatía? ¿acaso a nadie le importa el destino de estas personas? ¡Que pregunta tan absurda, por supuesto que la respuesta es NO!
El ex Ministro de Defensa es perseguido por quienes, antaño, le dieron el cargo y le hicieron saborear las mieles del poder. Las razones de forma por las cuales quiere juzgarlo el régimen no tienen importancia, se sabe que es un cobro de factura política y la única razón por la que la sociedad venezolana debe procurar apoyo al general Lucas Rincón es para que sea juzgado y condenado bajo un régimen de libertad, cuando se recupere la democracia. Ningún chavista arrepentido deberá ser absuelto de sus crímenes, pero no debemos permitir que sea la justicia revolucionaria quien los juzgue, porque estos criminales tendrán que rendirnos cuentas a nosotros, no a Chávez.

Es absolutamente innecesario que se diga a los venezolanos que estamos viviendo una dictadura de facto. Se sabe que es una dictadura, aun cuando la elección del dictador haya sido “democrática”. No hubo un golpe de Estado, se le preguntó a los venezolanos si querían perder su libertad y la mayoría respondió afirmativamente; se votó por los esbirros del régimen que levantarían la prisión legal y elegirían a los jueces más corruptos. El venezolano eligió, por mayoría, perder la libertad y por mucho que se queje la libertad no regresará sola.

No hay marcha atrás, no hay salidas pacíficas, no habrá salidas democráticas, porque el venezolano renunció a todo eso por un blackberry, un carro nuevo o un cargo en el gobierno. Ya no hace falta decir que el problema no es Chávez, se sabe que el problema es la materia prima del país, los venezolanos, que renunciaron a ser ciudadanos para conformarse con ser habitantes de un país supuestamente rico, habitantes que esperan su salpicada de petróleo para acumular las muchas o pocas cosas que puedan acumular. El venezolano renunció y le cedió todo el poder a un tirano, que hará lo que le de la gana con los habitantes de ese país, porque él los compró y son suyos. Pero en el momento que un habitante tenga deseos contrarios a los de su dueño, el tirano activará toda la maquinaria jurídica que los habitantes le permitieron construir para su uso personal.

La democracia en Venezuela se perdió, cosa que a pocos interesa. Sin embargo, pocos ciudadanos útiles es mejor que una masa de habitantes inútiles, y esa es la materia prima que tenemos que conservar para hacer el cambio, porque el cambio va a venir y no va a ser la plebe quien lo impulse. Y Yo espero que Iván Simonovis, Lázaro Forero, Henrry Vivas y los otros funcionarios de la Policía Metropolitana que injustamente fueron sentenciados a prisión, puedan vivir lo suficiente para disfrutar de nuevo la libertad que perdieron por nosotros.

Adriana Pedroza

Tuesday, March 17, 2009

Crisis economica=Crisis política

Cuando se habla de depresión económica mundial, la mayoría de la gente de nuestros países tercermundistas no logran imaginar la magnitud del problema que se avecina. La mayoría, por no decir todos, de los analistas que he leído desde los inicios de la crisis sólo han puesto su atención en los problemas económicos y sociales que se esperan. Ya todo el mundo sabe de la caída de las bolsas de valores en todo el mundo, de la caída del consumo, de la reducción en los niveles de producción y del aumento en la pobreza a nivel mundial; pero no he leído nada acerca de las consecuencias geopolíticas que pudieran derivarse de la situación actual de la economía global.

Partamos de un problema que se agravará con la depresión económica: la pobreza. La mayoría de las personas que leerán estas líneas no tienen una idea siquiera cercana al significado real de pobreza. Según el BID, en América Latina el 35,1% de la población vivía en condiciones de pobreza para el año 2007 y casi 13% vive en extrema pobreza, es decir, son indigentes. Estamos hablando de 190 millones de personas en la Región que se encuentran en una situación altamente vulnerable; situación que empeorará con la actual crisis económica mundial. La lucha contra la pobreza ha tenido logros importantes y eso lo corroboran las cifras, pues en el año 2003 los pobres representaban el 43% de la población latinoamericana.

Uno de los argumentos favoritos de los movimientos de izquierda en América Latina apunta a la lucha de clases: los ricos explotan a los pobres, los gobiernos favorecen a los ricos, la riqueza de los países se distribuye mal, por lo tanto los pobres no dejarán de ser pobres mientras no exista un gobierno justo que los emancipe de la explotación que supone el capitalismo. En este momento histórico, cuando se escuchan voces gritando el fracaso del capitalismo, esos 190 millones de seres humanos que viven en condiciones de pobreza pueden hacerse eco de ideas erradas, de ideales desgastados y de proyectos políticos que pongan en riesgo el desarrollo saludable de las naciones latinoamericanas.

Para mí en indiscutible que el capitalismo ha creado una serie de vicios en el hombre moderno que se han traducido en el colapso del sistema mismo que los creó. La desmesurada ambición de quienes dirigieron el proceso financiero que desembocó la crisis es producto de la creación misma de necesidades ficticias en el hombre moderno. El consumo desbocado de cualquier cosa, el aislamiento del hombre, la necesidad de tener para ser, entre otras tantas fallas humanas del sistema, se ha convertido en la pata coja de un sistema de mercado que olvidó al hombre como un ser que tiene necesidades afectivas, sensoriales, intelectuales, etc., y lo convirtió en un simple consumidor, al que se le debe vender todo lo que pueda comprar y más, siempre que se pueda endeudar.

No obstante, gracias al capitalismo, al libre mercado, a la libertad implícita en este sistema, muchos empresarios se incorporaron a la guerra contra la pobreza y los avances en esta materia se han materializado en una disminución real, aunque no suficiente, del número de pobres en la Región. Entre los años 2006 y 2007 hubo una caída de 4 millones de pobres en América Latina, aunque todavía faltan 190 millones, es un logro importante.

Hace algunas semanas lancé una propuesta demagógica para los venezolanos. Plantee la siguiente idea: que los vecinos de las urbanizaciones con mayor poder adquisitivo se organizaran para ayudar a sus vecinos de los barrios pobres con comida, ropa, etc. Todas las respuestas que recibí estaban cargadas de razones válidas para no hacer nada. No se puede negar que atacar el problema de la pobreza no es responsabilidad de los ciudadanos, sino de los gobiernos, para eso se paga impuestos; tampoco se puede discutir que hay muchos pobres que se aprovechan de su condición para tener todo gratis y si le seguimos regalando todo ellos nunca van a luchar por lo que quieren. ¿Qué se le puede decir a quienes están hartos de los pobres que siguen votando por Chávez y ahora piensa que los pobres deben joderse para ver si aprenden de una vez? Tampoco podría Yo argumentar algo a quien me dice que por la idiosincrasia misma del venezolano no se organizan para una junta de condominio y mucho menos lo haría para ayudar a otros… todo esto es real, pero Yo esperaba aunque sea una sola respuesta pensada.

Cuando Alberto Vollmer le regaló la propiedad del suelo a quienes le invadieron unas tierras de la hacienda Santa Teresa, seguramente no faltó quien le dijera “con eso estás estimulando la invasión”. Alberto Vollmer obligó a los invasores a organizarse, a crear una asociación, a establecer límites y reglas de juego entre ellos mismos. Por supuesto, hubo constante supervisión y por esta razón tuvo éxito el proyecto Camino Real. Lo mismo ocurrió con el Proyecto Alcatraz. Las probabilidades de fracaso por abuso de los benefactores siempre están presentes, pero aquel que quiere salvar los obstáculos lo logra.

Empresas Polar lleva décadas haciendo trabajo social, mucho antes de que bautizara a estos esfuerzos con el elegante nombre de Responsabilidad Social Empresarial. La condición necesaria para que la empresa más exitosa de Venezuela brinde apoyo a las comunidades pobres es que exista un mínimo grado de organización vecinal. El éxito de la Fundación Polar no cabe en un artículo, pero en el deseo de hacer algo más que trabajar bien y pagar impuestos, ellos descubrieron una vía que les llevaría al éxito con sus programas de apoyo a las comunidades, porque no se quedaron pensando en lo que podría salir mal.

En los próximos años podríamos volver a ver un mundo dividido en dos bloques: capitalistas contra comunistas. La pobreza, las crisis como la que estamos empezando a vivir, son el caldo de cultivo para el surgimiento de movimientos de izquierda radical. La bandera que van a enarbolar es el fracaso del capitalismo, van a argüir que la depresión económica es prueba de dicho fracaso y el aumento de la pobreza la peor consecuencia del mismo.

Dejemos de preguntarnos qué van a hacer los líderes de las grandes potencias mundiales para enfrentar la crisis y empecemos a preguntarnos qué vamos a hacer nosotros para que la crisis afecte lo menos posible a nuestros conciudadanos, para evitar que se conviertan en pesca fácil de los ideólogos de izquierda que están hambrientos de poder.

Si nos quedamos de brazos cruzados es muy factible que en algunos años veamos guerras civiles, golpes de Estado, resurgimiento de guerrillas y una nueva división geopolítica que dará al traste con los esfuerzos democráticos que se han llevado a cabo en el mundo tal cual lo conocemos hoy.

Sunday, February 22, 2009

Para pensar

Se me ocurre una idea ¿qué tal si las asociaciones de vecinos de nuestras comunidades organizaran recolectas periódicas de comida, enseres, cobijas, etc., para dárselos a los vecinos de los barrios pobres que tenemos cerca? ¿Qué tal?

Recordemos algo, desde el año 2004 algunos empezamos a organizarnos para una posible invasión de los pobres a nuestras urbanizaciones de clase media. Dado que la mayoría de las zonas de clase media alta de Caracas –e incluso del interior- tienen un barrio pobre cerca, estábamos convencidos de que algún día ellos vendrían a atacarnos y nosotros teníamos que estar preparados para defendernos. Es decir, los pobres eran vistos como nuestros enemigos. Ciertamente, esta paranoia no surgió de la nada, lamentablemente un grupo importante de adeptos al gobierno nos convencieron con sus acciones que todos los pobres estaban dispuestos a bajar de los cerros a invadir nuestras casas, pero nunca ocurrió.

Hace años leí que en Chile, durante la época de mayor depresión económica, la sociedad civil y la iglesia se organizaron para dar al menos un plato de comida a las familias que estaban más afectadas por la pobreza creciente en ese país, y el autor del texto –cuyo nombre no recuerdo- explicaba que esa había sido una de las razones por las cuales nunca tuvieron éxito los movimientos políticos que trataban de explotar la teoría de lucha de clases, pues no había resentimiento social en Chile, no había posibilidad de sacarle partido a un inexistente odio de los pobres a los ricos.

Más allá de la veracidad de esta tesis, pienso que esta es una posibilidad real de aportar algo como sociedad civil organizada. Muchas personas asumen que la política debe dejarse a los políticos y en parte tienen razón. Pero eso no significa renunciar a la posibilidad de hacer una ofrenda en pro del cambio en nuestro país. Esto implicaría el simple esfuerzo de organizar a los vecinos de un edificio, a los fieles de una iglesia, a los socios de un club, y acercarse a las organizaciones civiles de los barrios (que les aseguro que están mejor organizados que nosotros) para apoyarlos y hacerles saber que todos somos parte de un mismo país y que estamos interesados en su bienestar.

Es una idea, algo que quizá nos ayude a limar asperezas de parte y parte, una simple acción que quizá nos ayude a entenderlos un poco más y a hacerles saber que nosotros estamos dispuestos a no abandonarlos. Quizá en el corto o mediano plazo, cuando estén escuchando al presidente decir que los ricos los odian y que son explotados por los empresarios capitalistas, les abrace una pequeña duda cuando sientan el calor de una cobija que recibieron de la asociación de vecinos de Terrazas de Club Hípico (por ejemplo) o cuando se estén tomando una sopa que prepararon con lo que recibieron de los vecinos del Country Club.

Adriana Pedroza
adrianapedroza@cantv.net

AHORA O NUNCA

Anoche, sacando de una caja de libros una carpeta con recortes de prensa, encontré uno de mis primeros escritos públicos, del año 1992, publicado en Cartas a El Nacional. Allí estaban las opiniones de una chica de 19 años ante el tratamiento que se le daba a la intentona golpista de Chávez, las reacciones de los medios de comunicación y los políticos que entonces defendieron tan nefasta empresa.

Sentí orgullo de mí, lo reconozco, tan chiquita y tan brillante… Pero también sentí algo de culpa, porque aun estando en capacidad de analizar y prever los efectos que ese momento político podría traer sobre el desarrollo de la historia en Venezuela, no hice mucho. ¡Y eso que puedo decir de mí misma que nunca he sido de las que piensa que la política es para los políticos!

El domingo 15 de febrero de 2009 quedará marcado en la historia como el momento en que un país, o la mitad de los electores de un país, eligieron democráticamente abrirle las puertas a la dictadura. Con o sin fraude, apartando las hipótesis acerca del tema, tenemos un problema real con la sociedad venezolana: NO SABEMOS VIVIR EN DEMOCRACIA.

Llegar a Caracas después de un año es como ver una foto vieja, donde nada ha cambiado, excepto el deterioro del papel. Caracas es una ciudad que huele a basura y a animal muerto. Los caraqueños se han convertido en personas agresivas, quejumbrosas y speudoautistas. Hablo del Caraqueño porque sólo estuve en Caracas, no sé cómo estarán los habitantes del interior, pero presumo que la diferencia no debe ser significativa.

Después de un año recibiendo otros estímulos externos, de presenciar otras formas de discusión, observar la forma en que se discute en Caracas es en extremo chocante. Nadie escucha a nadie, todos los participantes de una conversación política están a la defensiva, todos buscan la manera de humillar a su interlocutor si se presenta un desacuerdo. Pocos logran escuchar sin interrumpir las ideas ajenas, pocos logran seguir una conversación sin dispersarse. La frase “¿qué te estaba diciendo?” es tan común como los improperios lanzados a quienes tienen una visión diferente de determinada realidad.

Yo fui a votar sabiendo que perderíamos y no fueron pocos los insultos que recibí, del tipo “tú y tu pesimismo de mierda”, seguido de ataques personales –con movimientos continuos de manos-, gente que abandonaba las conversaciones e incluso portazos. Presencié discusiones políticas entre amigos donde las groserías aparecían cada tres o cuatro palabras. Y no estoy hablando de diálogos entre camioneros o vendedores de plaza de mercado, estoy hablando de gente muy pudiente, gente con la que uno pudiera llegar a suponer que se puede tener otro tipo de intercambio de ideas.

En una de esas tantas discusiones que me tocó presenciar, entre un grupo de aproximadamente siete personas y dos chavistas, uno de mis amigos le pedía a su ex compañero de universidad que le dijera cinco cosas buenas que haya hecho Chávez en diez años; claro que la obertura a la pregunta fue una seguidilla de ofensas de más o menos tres minutos de duración, desde asalariado hasta hijo de puta. Yo, que soy antichavista desde que el tipo apareció por primera vez, puedo nombrar rápidamente cinco cosas buenas que se hayan hecho en estos diez años, así como puedo nombrar treinta malas en el mismo lapso de tiempo. Cuando tuve la oportunidad de intervenir en la conversación, pude decirle a mi amigo esas cinco cosas que pensé y le expresé mi respeto a su insultado interlocutor. Cuando logré que éste bajara la guardia y entendiera que mi intención no era atacarlo, le planteé el siguiente escenario “Chávez se muere y los oligarcas, por revanchismo, eligen a Pedro Carmona Estanga de Presidente y votan por él indefinidamente”. El sujeto en cuestión, junto a su único compañero ideológico de la noche, palidecieron por la falta de aire que les produjo la visualización del asunto. Les expliqué, luego, que el 15 de febrero no se estaba votando por Chávez o en contra de él, la pregunta no era si queremos que Chávez sea Presidente vitalicio, la pregunta es si queremos que cualquier funcionario de elección popular pueda tener la oportunidad de ejercer ese cargo de forma vitalicia. Le pedí que pensara en Capriles Radonski eternamente en la Gobernación de Miranda o en Ledezma eternamente Alcalde Mayor. Expliqué que por muy malos que pensemos que son unos gobernantes, de uno y otro lado, todavía es posible que existan peores que ellos. Al final ambos chavistas entendieron y votaron NO. Uno de ellos me llamó la noche del lunes y me dijo que él debería estar celebrando, pero que después de pensarlo estaba asustado por el futuro del país. Sigue siendo chavista, pero ahora maneja otra información.

Yo llegué a votar sabiendo que perderíamos, pero a medida que me adentraba nuevamente en la centrífuga psicológica de Venezuela, entendía con más fuerza que la salida a esta crisis está mucho más lejana de lo que quisiéramos imaginar. La gran marcha de la oposición fue una de esas tantas señales.

Ya es harto sabido mi opinión acerca de las marchas de la oposición, pero me siento en el deber de insistir, porque pienso que hasta que no tengamos una marcha donde no se baile, donde no suenen tambores, donde la gente deje la cámara en casa, donde las consignas políticas sean serias y no para hacer reír, cuando no se beba cerveza en las marchas de la oposición, cuando no se vaya a las marchas a exhibir piel o buscar pareja, creo que estaremos más cerca de tener una base opositora sólida. Mientras tanto, los que van a marchar, tomarse fotos con personalidades del momento, beber cerveza y bailar, se desanimarán fácilmente, renunciarán a la lucha política y se preguntarán “¿qué más va a hacer uno?”, porque creen que votar y marchar es suficiente.

Es cierto que hemos logrado superar esas 3,5 millones de firmas del 2004 cuando solicitamos el revocatorio, es verdad que hemos tenido logros importantes, pero tenemos que despertar, hace falta mucho más para acercarnos al final del túnel.

En 12 días que estuve en Caracas, conocí a tres personas que por diversas razones no están inscritas en el Registro Electoral. Es decir, en diez años nosotros, la oposición de base, no hemos sido capaces de hacer que nuestros más cercanos amigos y familiares siquiera se inscriban para poder votar. No hemos sabido estimular a esos caracoles refunfuñones, que se quejan de la situación y no se mueven a hacer lo mínimo necesario. De los tres no inscritos en el Registro Electoral, uno va a marchas y participó en la Guarimba del 2004; otro no quiere saber nada porque se va del país en cualquier momento y otro no cree en la política.

Hay una triste realidad que debemos observar con detenimiento, no sólo los líderes de la oposición, sino cualquiera que se diga demócrata y no quiera ver perpetuarse a una persona en el poder. Hemos manejado muy mal nuestro discurso. Apenas subiendo de Maiquetía a Caracas, estaba sintonizado el programa radial “Aló Ciudadano” y el invitado trataba de convencer a los empleados públicos que el voto es secreto, que es imposible que el gobierno sepa por quién votaron. Me pregunté ¿quién convenció a los empleados públicos y a todo el país de lo contrario? Nosotros, la oposición. Primero aquellos geniecitos técnicos que dijeron que la captahuella era para eso, después nosotros que salimos a repetir la información cual borregos. Ergo, todos somos responsable.

Y somos responsables cuando nos negamos la posibilidad de entender por qué un chavista es chavista, pues para nosotros un chavista es un pobre diablo que le regala el país a un dictador a cambio de una bolsa de comida y una promesa de casa. Nosotros creemos que porque los taxistas que nos han trabajado durante el último año y la empleada de servicio no quieren a Chávez, los pobres no quieren a Chávez. ¡Y para colmo aquel viejito que estaba en la marcha de la oposición y vive en el barrio más peligroso de Petare nos dijo que estaba harto de Chávez! Entonces nos creemos mayoría. Nos cegamos ante el menor triunfo y creemos que ya ganamos. Si no, respóndase usted mismo, cuántos venezolanos no pensaban que si ganábamos el domingo 15 “salíamos de este peo”. Quizá lo mejor haya sido la derrota, para ver si empezamos a tomarnos más en serio “este peo”.

Cuando Yo tenía 19 años estaba clara, pero estar claro no es suficiente. El asunto en este momento histórico no es salir de Chávez y luego vemos, porque la materia prima de este país –sus ciudadanos- no sirven para construir una democracia sólida. Estamos obligados a ponernos serios ante el reto histórico que se nos impone o estamos destinados a repetir una y otra vez esta misma historia.

Los estudiantes, a diferencia de mi generación, están actuando y están haciendo las cosas bien. Pero la responsabilidad no es sólo de ellos. A los líderes de la oposición les digo: tienen que entender que se necesita verdadera unidad, verdadero sacrificio por la patria, verdadera humildad cristiana. Crucifiquen su ego y únanse en torno a las candidaturas más fuertes, porque ya se nos viene otro proceso electoral, quizá uno de los más importantes: La Asamblea Nacional. La fase clasificatoria debe empezar ya y debe permitirse la participación de todos los actores que han estado en la lucha democrática en medio de esta dictadura, Súmate no puede faltar, los estudiantes no pueden faltar y los chavistas arrepentidos –si de verdad están arrepentidos- deben abstenerse de lanzar sus candidaturas para no crear divisiones innecesarias, tienen que ingerir su cuota de estiércol y ceder sus espacios políticos, apoyar a los más fuertes y autoflagelarse todas las noches antes de dormir y en la mañana en ayunas.

Y mientras las personalidades públicas de la oposición hacen lo suyo, nosotros, la base, tenemos que hacer nuestra parte. Tenemos la necesidad urgente de entender otros puntos de vista. Si usted encuentra un chavista en el camino, no lo insulte, no lo vea con lástima, no se ponga a discutir con él, escúchelo. Recuerde que nosotros nos echamos de enemigos a los pobres cuando nos pasamos cuatro años diciendo que los programas sociales del gobierno eran demagogia, tenían fines políticos y no servían para nada. Póngase en el lugar de un beneficiario de cualquiera de las Misiones, piense como si usted tuviera nada para pagar un médico y le ponen a un tipo de bata blanca con estetoscopio, en una casa al lado de su casita con techo de zinc, y el tipo le da dos palmaditas en la espalda, le pasa la mano por la cabeza y le da una aspirina. Aunque lo mate, porque usted tenía gastritis o dengue, se va a sentir feliz porque sentirá que lo trataron como a un ser humano. Y si usted tiene tres hijos y los inscribe en una escuela bolivariana y los niñitos nunca terminan de aprender a leer y escribir, pero de vez en cuando le dan un cuartito de leche y un pan y están en un lugar “confiable” mientras usted trabaja, quizá se moleste cuando escuche a alguien de la oposición diciendo que eso es demagogia. Primero porque usted no sabe qué es demagogia, pero parece que es una grosería de ricos, y segundo –y quizá más importante- es que las personas que están en una situación tan crítica no les importa sino sobrevivir el día, porque su línea de vida es tan corta que no saben si acaba hoy, en una semana o en cien años.

O nosotros, oposición en pleno, entendemos a los pobres, comprendemos la psicología de la pobreza y hacemos algo para contrarrestar la demagogia bolivariana, o empezamos de una vez a entender que el país está perdido para siempre. Si queremos una salida democrática, a mí me parece que es esta. Nosotros los entendemos a ellos, nos unimos para apoyarlos a independizarse del yugo del demagogo, alimentamos a los que no tienen qué comer (porque con la barriga vacía no se entiende nada) y después podemos empezar a pensar en hacer nuestro trabajo ideológico. De lo contrario, estaremos en una o dos décadas escribiendo en contra de un dictador de derecha, reportando desaparecidos y muertos políticos.

El momento es ahora, pasemos el despecho político, dejemos de decir que la gente de este país lo que quiere es comer estiércol (ese no es el punto), dejemos de culpar a los políticos por la falta de unidad y pongámonos a trabajar, a organizarnos como sociedad civil, a hacernos conscientes de las necesidades de nuestros vecinos más necesitados e ingeniarnos en sociedad cómo ayudarlos. Si queremos que Venezuela deje de estar dividida, procuremos dejar de verlos como enemigos y hagamos lo posible para que ellos entiendan que nosotros no somos los enemigos. ¿Podremos lograrlo? No sé, pero creo que vale la pena intentarlo, porque a la única persona en el mundo que aceptaría de dictadora absoluta sería a mí misma.

Adriana Pedroza
adrianapedroza@cantv.net

Monday, January 19, 2009

Esas cosas que no tienen precio.

En diciembre casi pierdo a un amigo en un choque de paradigmas. Yo pienso que si alguien me dice “nos vemos antes de X día” ya hay un compromiso. Para mi amigo, es opcional, el mensaje real es “si puedo nos vemos”.

Yo sé, reconozco, admito que mi cerebro funciona diferente al de las personas normales. Para mí, cuando una persona dice “te llamo mañana” es porque me va a llamar mañana, de lo contrario ¿para qué alguien lanza una oferta que sabe no cumplirá? Si alguien me dice “nos vemos a las tres”, para mí es a las tres… incluso puedo ser medianamente amigable y esperar hasta las 3:15 sin ponerme de mal humor. Pero, para la gente normal, las tres es en realidad cualquier hora alrededor de las tres que no interfiera con sus necesidades.

Como tengo pocos amigos no me queda otro remedio que tratar de conservar los que me quieren como soy, así que reconocí que –aunque tengo razón en el fondo- equivoqué totalmente la forma de manifestar mi descontento, así que di el primer paso para salvar la amistad. Mi amigo, que es de ese tipo de personas que parece no pararle bolas a nada aunque en el fondo corra el riesgo de sufrir un ACV, aceptó las señales de paz y puso su granito de arena.

Conversando acerca de lo ocurrido, él dijo una frase que no ha dejado de hacerme ruido en el cerebro. Parafraseando, sus palabras fueron, más o menos “si se trata de una reunión de trabajo yo trato de ser puntual porque tengo que respetar el tiempo de la otra persona, pero si es algo informal y te digo que te llamo o que nos vemos, es sólo un decir, puede ser como puede no ser”.
Infortunadamente para el mundo, esta es la actitud, éste es el paradigma de la mayoría de las personas; por lo menos las que se toman la molestia de respetar el tiempo de alguien, porque la realidad es que el respeto del tiempo no está en la programación neurolingüística de las masas. Ni en Venezuela, ni en Colombia, y no sé si en algún lugar de América Latina. Para la gente llegar tarde es un asunto de idiosincrasia, no de respeto.

Ahora bien, lo que me hizo ruido fue el nivel de importancia que se le da a la amistad, evaluado a través de la importancia que se le otorga al tiempo de los amigos vs el tiempo de los relacionados con trabajo o negocios. A estos últimos se les debe respetar el tiempo porque son profesionales que cobran por su tiempo. Para mi amigo, que también es mi cliente, mi tiempo como economista vale más que mi tiempo como amiga. Yo le cobro por ser su economista, soy su amiga gratis, pero el valora y respeta más a la economista que a la amiga. A la amiga se le puede dejar esperando, a la amiga se le puede fallar, a la economista no… ¡Que choque paradigmático! Resulta que para mí es más importante Adriana Pedroza que la Econ. Adriana Pedroza.

Lo discutible no es, en ningún caso, que se le otorgue a los relacionados a trabajos o negocios el valor que les corresponde y se respete su tiempo minuto a minuto, como debe ser. Lo cuestionable es que las personas tienden a restarle tanto valor a lo que no se lucha, a lo gratis, a lo que viene del cielo. Porque los amigos no cobran por ser amigos, pero siempre están ahí cuando se necesitan, son los que apoyan, los que aman, los que sufren y ríen con uno. Y aunque sólo sea para verse las caras o darse un abrazo de navidad, si a un amigo se le dice “te llamo para vernos” se debería considerar ése el más importante de todos los compromisos, porque es un amigo.

Lastimosamente la gente piensa que los seres queridos siempre van a estar ahí, al lado, disponibles. Se tiende a creer que los seres queridos, los amigos, la familia, tiene que aceptarnos tal cual somos, porque para eso están. Y aunque hay cierto nivel de razón en ello, porque ya bastante tiene uno que actuar con el resto del mundo, me pregunto si no sería un poco más justo demostrarle a las personas queridas que de verdad se quieren, que son más importantes que los negocios y el trabajo, si que ello implique abandonar los negocios y el trabajo.

Ojalá llegara el día en que los seres humanos valoraran lo invaluable, lo que viene gratis del Cosmos, porque es tan valioso que no se le pudo poner precio. Así como el aire, la luz del sol, el abrazo de un amigo no tiene precio… y sí, para todo lo demás están las tarjetas de crédito.

Adriana Pedroza